domingo, 8 de mayo de 2016

Origen de la frase "Meterse en camisa de once varas"




Camisa de once varas


¿Por qué cuando nos complicamos la vida sin necesidad, solemos decir que nos metemos en camisa de once varas? Hurgar en el pasado de esta expresión, es remontarse a la España medieval y descubrir interesantes rasgos culturales ya desaparecidos, de aquel lugar y de aquellos años.

Antiguamente, los lienzos con que se manufacturaba la ropa se medían en varas (vara=0.835 mts). Los había de diferentes longitudes y de los más largos eran los de once varas. Evidencia de esto la encontramos en un texto de Juan de Alcega que en 1580; escribió Libro de geometría y traza y en una parte dice:

“Para cortar esta saya de seda, es necessario doblar la seda a lo ancho, poniendo la mitad de las baras sobre la otra mitad a pelo y labor; y onze baras se cortará la falda y de la seda que sobra se cortará la cuera”. (Fuente: Cápsulas de la lengua)

Su origen se sitúa en la Edad Media, en la ceremonia de adopción de un niño, tomando los problemas que ésta conlleva por decisión propia. El padre debía meter al niño por la manga de una camisa grande hecha para la ocasión. Luego lo sacaba por la cabeza o el cuello de la prenda y el padre le daba un fuerte beso en la frente como prueba de la aceptación de la paternidad. En algunas regiones de Europa la ceremonia continúa vigente pero con la madre, con objeto de simular el parto.

El dicho además refleja una exageración en las dimensiones de la camisa, la cual no podía medir once varas, ya que una vara son treinta y tres pulgadas, lo que equivale a unos ochenta y cuatro 84 centímetros. Así, la camisa mediría 363 pulgadas o bien 9,24 metros.

Actualmente el significado es "Meterse una persona en asuntos o problemas que no conoce, que no le competen o que no reportan ningún beneficio".

Cañiza de once varas

El origen puede rastrearse en las actividades pastoriles de la zona de Salamanca, donde los pastores, para resguardar sus rebaños durante la noche, los cercaban en una corraliza desmontable construida de cañas y telas, llamada "cañiza".

El valor de la vara en España varía de una región a otra; una vara castellana, tres pies castellanos, son aproximadamente 84 centímetros. Con una cañiza de once varas castellanas, puede montarse una corraliza cuasi circular de poco menos de 6 m².

El apiñamiento del ganado lanar en tan reducida superficie, hace prácticamente imposible poder desplazarse por la misma, y por ende, dificultoso de salir sin tropiezos.


Fuentes: www.wikipedia


Origen de la expresión "...ni qué ocho cuartos"



Origen de la expresión "...ni qué ocho cuartos"

Para enfatizar un desacuerdo, utilizamos de forma constante una frase a la que agregamos como colofón a la discusión “…ni qué ocho cuartos”.
Con el paso de los años, el tiempo se ha encargado de borrar las situaciones que dieron origen a esta frase. Cuando pensamos en “ocho cuartos” se nos viene a la mente la antigua medida de la mano: la cuarta, otros piensan en los cuartos de luz de un auto, o no falta quien piense que se trata de los cuartos de un hotel.


Hace muchísimos años, en España existió una moneda que se llamaba “realillo”, la cual era una moneda de uso corriente con un equivalente de ocho cuartos de peseta. Por esa razón era conocido como “realillo de a ocho cuartos”. Para muestra, va una antigua copla española:

Tengo que empedrar tu calle
con realillos de a ocho cuartos,
para que vayas a misa
sin romperte los zapatos.


Cuando el precio de artículos de primera necesidad superaba los ocho cuartos, la economía popular se veía amenazada y el descontento popular se manifestaba con grandes revueltas. En un fragmento de la obra Granada la Bella, que Ángel Ganivet escribió en 1896, hallamos noticia de este hecho:
“En lo antiguo, el pan era caro en pasando de ocho cuartos la hogaza mejor o peor pesada; se sufría refunfuñando a los nueve y diez cuartos; se insultaba al panadero al llegar a los once o doce, y en subiendo de ese punto, venía la revolución”.


La expresión, probablemente apareció en la primera mitad del siglo XVIII en España. La documentación más antigua conocida está en los diálogos de un entremés llamado “La avaricia castigada”, escrito en 1761 por Ramón de la Cruz (aportación de un lector, ver comentarios). De ahí estas líneas:


¿Ayala amigo?
— Qué amigo, qué Ayala, ni qué ocho cuartos
Ya es otro tiempo, señores.
¡Que hasta aquí me han atisbado!


Quizá por ello, la expresión “ni que ocho cuartos” tiene origen en una antigua formula coloquial para enfatizar un desacuerdo o desprecio por algo, que en origen fue “que … ni qué nada”, donde ese nada lleva una carga de menosprecio. Al paso del tiempo, el “nada” se ha substituido por otras palabras o expresiones con tintes desdeñantes. En textos de diferentes épocas encontramos “que … ni qué calabazas”, “que … ni qué embeleco (cosa inútil)”, “que … ni qué haca (caballo de poca talla)”, “que … ni qué demonios”, “que … ni qué narices”, “que … ni qué niño muerto”… en fin, de esta familia es el “que … ni qué ocho cuartos”, que hace referencia a la moneda de ocho cuartos, en tiempos en que, por su bajo valor adquisitivo, era tan despreciable como el demonio, un embeleco, una haca o unas mocosas narices.


Fuente: Cápsulas de la lengua

Origen de la expresión "Poner los puntos sobre las íes"



"Poner los puntos sobre las íes"

Durante el transcurso del siglo XVI, fueron introducidos los caracteres góticos en la escritura común. Entonces, los copistas -importantísima profesión en esa época- adoptaron la práctica de poner un pequeño tilde, acentos o virgulillas sobre la i minúscula, para evitar que la presencia de dos de estas letras seguidas fuese confundida con una "u" (como si hoy tuviéramos que escribir a mano y en letra cursiva el término compuesto antiinflacionario). 

Por supuesto, esta innovación no fue bien recibida por todos los escribas y por algunas de las personas letradas, de manera que comenzaron a discrepar con la medida; tanto fue así, que para muchos, la acción de poner los puntos sobre las íes no pasaba de ser una prolijidad ociosa, propia de personas excesivamente meticulosas y maniáticas del esmero.

 Con el correr del tiempo, este concepto fue desplazado por el que tiene la frase en la actualidad, es decir, ejecutar todo muy detalladamente, sobre todo lo que normalmente se hacía de manera imprecisa, aunque entre nosotros suele aplicarse a la persona que siente la necesidad de aclarar determinada situación porque prefiere las cosas transparentes.


Fuentes: ciudad-real y www.eltiempo.com

Origen de la expresión "Dar en el clavo"



"Dar en el clavo"

Esta expresión, se asocia habitualmente con la acción de martillar, clavar, pero no es esa la procedencia del dicho:

“En la Antigüedad, existía un juego infantil llamado “hito”, que consistía en fijar un vástago o un gran clavo a cierta distancia de los participantes quienes, desde su lugar, arrojaban unos tejos anillados de hierro, de manera que el éxito en el juego lo lograban quienes conseguían acertar con el aro en el hito”, como el hito generalmente era de hierro, solía ser un clavo, la expresión “dar en el clavo” pasó a ser lo mismo.


Pasado el tiempo y como ha sucedido con casi todos los llamados “dichos populares”, se comenzó a utilizar con otro sentido, como el equivalente a atinar en la solución de alguna cosa complicada y/o difícil.

Lenguas en peligro de extinción


Lenguas en peligro de extinción

Existe un sitio web de la UNESCO con un mapa interactivo de las lenguas en peligro de extinción. Por ejemplo, en Campeche y Quintana Roo, en la frontera con Yucatán, existen lenguas que sólo hablan grupos muy reducidos de personas (20 a 30) que ya estban en alerta roja desde el año 2000, por ejemplo el Ixil, Cachiquel o el Aguacateco. Hay un sin número de datos muy interesantes.
Obvio que aquí sale a relucir la siguiente pregunta: ¿Cuándo muere una lengua o idioma? ¿Cuándo muere la última persona que lo habla? Porque aquí también surge la siguiente conjetura: Si es la última persona en hablarlo y entenderlo, con quién lo puede hablar? Yo creo que la lengua o idioma muere cuando sólo queda una persona que lo habla.
Aquí dejo algunos:

Taushiro

El Taushiro, es un lenguaje de Perú natal, se habla en la región del río Tigre, río Aucayacu, que es un afluente del río Ahuaruna. Se le conoce como una lengua aislada, lo que significa que no tiene ninguna relación demostrable con cualquier otro idioma.

Kaixana (Caixana)

El Kaixana es uno de los muchos idiomas en peligro de extinción que existen en la actualidad. El idioma se hablaba cerca de las orillas del río Japurá, que se encuentra en Brasil. Con el tiempo, los colonos portugueses se hacen cargo de la zona. Un estudio de 2006 mostró que sólo una persona habla todavía Kaixana, lo que lo convierte en peligro crítico y está condenado a extinguirse.

Lemerig (Pak, Bek, Sasar, León, Lem)

Se habla en Vanuatu, una isla situada en la parte sur del Océano Pacífico cerca de 1.000 millas al este del norte de Australia. Lemerig está en la lista en la posición # 3. Más específicamente, este idioma se habla en la Isla Vanua Lava. La lengua sólo tiene dos personas que quedan que pueden hablarlo con fluidez, según un estudio realizado en 2008, por lo que es otra lengua casi extinta en la lista. Lemerig consta de al menos cuatro dialectos diferentes, todos los cuales son probablemente extinta.

Chemehuevi

Chemehuevi, es una lengua acerca de la que puedes haber escuchado data, en las regiones centro sur de Estados Unidos, por ejemplo en Colorado, Paiute del Sur, Utah, Arizona, el norte, sur de Nevada, y en Río Colorado, California. Mientras que la tribu Chemehuevi aún existe y es próspera, la cantidad de personas que hablan con fluidez el idioma no es para nada significativa. Un estudio de 2007 mostró que sólo 3 personas aún eran capaces totalmente de hablar el idioma, todos ellos adultos.

Livonia

Reflexionemos sobre livonia, un lenguaje urálico cuya última sobreviviente hablante nativa, Grizelda Kristina, murió en junio de 2013. ¿Importa si estas voces se desvanecen sin dejar rastro? Después de todo ¿no estaríamos mejor si una sola lengua uniera la humanidad, con menos conflictos, una mejor comunicación y un mayor acceso para compartir el conocimiento?


Bo

Con la muerte de su último hablante, la lengua bo, uno de los 10 grandes idiomas andamaneses, se extinguió en enero de 2010. El señor Boa vivió toda su vida en las islas Andamán de la Bahía de Bengala, sobreviviendo no sólo al devastador tsunami de 2004 trepado a un árbol, sino soportando muchas olas de la invasión extranjera y enfermedades que lo precedieron.
Su lenguaje era muy antiguo y ayudó a comprender el patrimonio lingüístico de la humanidad.
Desde 2005, Boa trabajó junto a Anvita Abbi, un profesor de lingüística de la Universidad Jawaharlal Nehru en Nueva Delhi, documentando no sólo su lengua, sino también el conocimiento cultural, histórico y ecológico transmitido. Ahora, un archivo completo de documentos de audio, visuales y textuales digitalizados está disponible para las generaciones futuras.

Kusunda

Kusunda es una de las 130 lenguas indígenas de Nepal, una república asiática lingüística y culturalmente rica. Hasta hace poco, se consideró que kusunda se había extinguido por ser una lengua aislada sin relación con ninguna otra forma de habla humana conocida.
En 2004, algunos miembros del Departamento de Lingüística de la Universidad Tribhuvan de Nepal se pusieron en contacto con un hablante fluido de kusunda, dando lugar a la primera descripción gramatical de esta lengua única.
A pesar de tener muy pocas posibilidades de convertirse nuevamente en un lenguaje popular, y que su poder de comunicación y el mundo cultural en el que prosperaron están perdidos para siempre, el lenguaje kusunda se logró documentar cuidadosamente.

Nootka

El nootka, una de las lenguas de la isla de Vancouver, tiene expresiones realmente curiosas, como la palabra tl´imshya´isita´itlma, que significa una idea tan compleja como “él invita a la gente a un banquete”, literalmente: “buscar a alguien que comer lo cocinado”. Los nootka añadirían ruidos sibilantes o consonantes extra si se refirieran a niños, gordos, bajitos, zurdos, circuncisos, paralíticos o jorobados.

Karkardiano

El kakardiano, de las montañas del Cáucaso, tiene 48 consonantes, más del doble que el inglés, pero solo dos vocales. Algunos expertos incluso dudan de la existencia de tales vocales, sugiriendo que la lengua no tiene vocales regulares. En la misma región también se habla ubykh, que tiene solo 81 consonantes.

Pincha el siguiente enlace del sitio de la UNESCO para ver el mapa


http://www.unesco.org/languages-atlas/index.php?hl=en&page=atlasmap

¿Haiga, haya, halla, traiga o cómo se dice? ¿Existe la palabra haiga?


¿Haiga, haya, halla, traiga o cómo se dice?

Dos crónicas sobre la palabra

1.-Según la creencia popular de que la palabra haiga proviene de que los indianos (típico emigrante asturiano que regresaba a la tierra enriquecido de América) de entonces cuando iban a comprar un automóvil pedían "el más grande que haiga" .
Sin embrago, se afirma que dicha palabra proviene de una marca de coches: el HAIG que disponía de un modelo, el A y que era el que adquirían los indianos... de ahí la procedencia de HAIG-A= haiga
Y por lo tanto, el hacer desfilar Chevrolets, Cadillacs y demás automóviles norteamericanos bajo la denominación haiga es un error...
Entonces, "Haiga" es un sustantivo vulgar actualmente en desuso que se refierer a: coche grande y lujoso.

Y también está recogida en otros diccionarios como el DRAE. El segundo se refiere a cierto tipo de arte pictórico japonés.

2.- Es muy común en ambientes académicos que alguna persona diga haiga y todos al unísono digan haya para corregir lo que se considera, sin mucho análisis, un barbarismo. Sin embargo, tanto los que dicen en coro haya como la persona que escucha el eco de su equivocación no tienen muy claro por qué debe ser haya en lugar de haiga, y mucho menos tienen claro que haiga sí existe. Haiga es una conjugación del verbo haber algo problemática y un sustantivo con dos significados poco conocidos.


Fuentes: Cápsulas del idioma 

Orígenes de las frases y dichos mexicanos

Un ojo al gato y otro al garabato...

A todos alguna vez nos han dicho la frase “Un ojo al gato y otro al garabato”, la cual significa vigilar o hacer dos cosas al mismo tiempo, sin embargo, la procedencia de ésta frase tan popular, se remonta a los orígenes de la Nueva España.

Garabato

En en periodo novohispano, las cocinas mexicanas (conocidas como tabernas en aquellos años) eran muy diferentes a las actuales, por lo cual había que almacenar distintos tipos de comida, como es el caso de la carne o el pescado, colgándolos de un "garabato". El garabato según el Diccionario de la Lengua Española es un instrumento de hierro cuya punta forma un semicírculo. Sirve para tener colgado algo, para asirlo o agarrarlo. En las cocinas novohispanas, el garabato estaba hecho con un pedazo de madera del cual salían los 4 ganchos de metal.



Por otro lado, el gato siempre se ha caracterizado por ser un animal muy ágil, y por ende, el único animal que dentro de la cocina podía saltar para alcanzar las carnes. Por ello, cuando un gato entraba a la cocina era muy probable que brincara para quedarse con algo de la carne que colgara en el garabato. Por esta causa, las señoras que laboraban en la cocina, debían estar en todo momento atentas al acecho de los gatos sin permitirse perder de vista la comida. De ahí viene el famoso dicho “un ojo al gato y otro al garabato”





Fuentes: Frases y dichos mexicanos, autor Rafael Gómez Bonilla. Doctora Ursula Camba