domingo, 13 de octubre de 2013

El hombre que intentó asesinar a Díaz Ordaz, un caso muy extraño




El hombre que intentó asesinar a Díaz Ordaz

El 5 de febrero de 1970, Gustavo Díaz Ordaz, presidente en turno de aquel sexenio a punto de concluir, casi fue blanco del ataque perpetrado por un solo hombre. Por increíble que parezca, el perpetrador de aquel intento de asesinato, hoy esta libre y es un indigente de 72 años que deambula por las calles de la colonia Cuauhtémoc en la ciudad de México y, para sobrevivir, pide limosna a los transeúntes. Su estado de salud ya no es muy bueno que digamos, sin embargo, y a pese a ello, es un hecho muy raro que aun este con vida después de intentar atentar contra la vida de un presidente, sobre todo en aquella época. 

Carlos Castañeda de la Fuente, un mecánico con 29 años de edad en aquel año de 1970, intentó asesinar al ex presidente Gustavo Díaz Ordaz un jueves 5 de febrero de 1970. Tras haber fallado en su intento, estuvo encerrado a “cal y arena” durante 23 años en un área especial del hospital psiquiátrico Doctor Samuel Rodríguez Moreno, dicha área era denominada “la granja”. Para ello, se construyó un sitio especial para su estancia en el psiquiátrico: el pabellón 5. Este hospital tenía apenas 3 años de haber sido construido en la Colonia Santa Catarina Yecahutzotl en la Delegación Tláhuac.

El magnicida o héroe –según se le quiera ver- se mantuvo casi siempre aislado, es decir, casi completamente solo en este sitio de 2 x 2 metros por el fallido intento de homicidio en contra Díaz Ordaz. Durante todo el tiempo que estuvo encerrado, se mantuvo con un férreo régimen de lecturas bíblicas. Según relata él mismo, recuerda haber estado leyendo día tras día los pasajes de la Biblia con la única excepción de los momentos en que fue sujeto de interrogatorio, vejaciones o torturas de la policía. Relata que el suplicio duró más de ocho años, además de los experimentos de los que fue objeto, o en el mejor de los casos, cobaya para probar distintas drogas que le fueron suministradas a la fuerza.

Carlos Castañeda cuenta que en un arrebato de enojo e impotencia, generado por la matanza ocurrida en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco y el Casco de Santo Tomás, trato de tomar venganza por la matanza y desaparición de muchos de estudiantes acaecida el 2 de octubre de 1968.

Castañeda consideraba que entre el discurso y la realidad del presidente Díaz Ordaz y su secretario de gobierno Luis Echeverría, existían muchas discrepancias. El hartazgo llegó a colmar su paciencia, porque decía que inclusive después de la matanza del 68, el cardenal Garivi Rivera hizo pública una felicitación al presidente de la república. Lo que sólo confirmaba la complicidad entre gobierno e iglesia, la cual siempre fue más cercana al régimen de Díaz Ordaz.

Las razones para fraguar el atentado, comenzaron a tomar forma desde 1968. Castañeda dice haber asistido a las manifestaciones sin ser parte activa en ellas, tan sólo un espectador y, por increíble que parezca, lo vio en ellas lo llevo a delinear en su mente las acciones necesarias para acabar con la vida de Díaz Ordaz. Más increíble resulta que el mismo Castañeda era priísta, pues se afilió al partido el 19 de mayo de 1961 con la credencial 5883 como miembro del sector popular.

Carlos  Francisco Castañeda de la Fuente nació el 2 de mayo de 1941. Era parte de una familia que estaba conformada por cuatro hermanos. Cuenta que en 1958, su madre Carmen de la Fuente murió de leucemia, y en 1963 su padre, Cástulo Castañeda falleció a causa del cáncer. Aparentemente su parto se adelantó y "nació en la calle golpeándose la cabeza". Desde niño se le describió como "tímido e introvertido, medroso y evasivo". Desde su infancia y hasta su aprehensión vivió en una vecindad de la colonia San Rafael, conviviendo con sus padres y hermanos hasta antes de 1968. Fuentes cercanas a la familia dicen que sus padres fueron cristeros. 

Debido a las carencias en casa no pudo continuar estudiando, por lo que no le quedó de otra mas que trabajar: primero en una tienda de abarrotes y más tarde en un taller mecánico.

Paso por su mente tomar los hábitos y dedicar su vida a la iglesia, por lo cual estudió inglés durante dos años en el Instituto Metropolitano, el cual estaba situado en la calle de Río Tiber. En 1967 y con 26 años, ingresó a la secundaria nocturna número 18. En 1968 conoció en esa escuela a otro estudiante de nombre Manuel Vázquez Montero, el cual era dirigente de Acción Católica de la Juventud Mexicana (ACJM). Fue él quien se ofreció para presentarle a un obispo que llegaría a las oficinas de la ACJM, con el objetivo de facilitar su ingreso a un seminario en el estado de Oaxaca. Sin embargo, Castañeda desistió ingresar al seminario, pues consideraba que “la Iglesia permite matar cuando es en beneficio de ella misma, aunque no lo promueve."


                                                                               (Expediente del caso)

Relata que la idea de matar al presidente "nació en él cuando leyó el libro denominado Héctor, que le fue regalado por Manuel Vázquez Montero, a efecto de que estudiara los antecedentes de la revolución cristera de 1926", según indicó en la declaración que Castañeda de la Fuente hizo ante la Dirección Federal de Seguridad, la extinta DFS.

Mostró el libro durante su comparecencia inicial, aclarando que los párrafos subrayados y marcados fueron hechos sólo por él.

Quedó asentado en su declaración: "consideró que el principal responsable de las matanzas ocurridas era en primer lugar el señor presidente de la República, pero que también tenían responsabilidad otros funcionarios del régimen. A partir de entonces comenzó a germinar en su mente la idea de asesinar al primer mandatario y, si lograba escapar, continuaría planeando y cometiendo iguales actos contra otros funcionarios, pensando que el siguiente podía ser cualquiera de los licenciados Luis Echeverría Álvarez o Alfonso Corona del Rosal, y posteriormente algún diputado o senador". Habría que recordar que “la cola” de acciones posteriores era muy común de la DFS.


                                                                                 (El arma que utilizó)

También dice haber acudido a las manifestaciones de 1968, en las cuales escuchó pedir la libertad de luchadores sociales y presos políticos como Demetrio Vallejo y José Revueltas, pero jamás tomando parte activa en los otros actos (Casco de Santo Tomás).

El detenido dijo "que le calaba muy hondo el problema social que entrañaba el movimiento, lo cual se agudizó cuando intentó de manera infructuosa inscribirse en el Instituto Politécnico Nacional", en la vocacional Wilfrido Massieu.

Este hombre que un día fue la noticia más sonada de aquellos tempestuosos días en febrero de 1970, en pocos meses fue literalmente borrado del mapa colectivo. Casi todo el expediente de este personaje, fue destruido o borrado parcialmente y no existen muchas pruebas: expedientes médicos parciales, fichas de ingreso ni nada acerca de sus tormentosos 23 años de aislamiento en aquel nosocomio. Hubo “línea” para borrar su existencia en éste país. Tuvieron que transcurrir 43 años para que su historia salga a la luz pública. Sin embargo, a pesar de estar en libertad, su condición de vagabundo, sólo ha servido para que pase desapercibida su historia.

Una mañana de febrero de 1970, Carlos Castañeda salió del departamento que ocupaba en el número 24 de la calle Velázquez de León número 80, en la colonia San Rafael alrededor de las 10:45 de la mañana. Ese día, el presidente Díaz Ordaz tenía programado un recorrido con motivo del 53 Aniversario de la Constitución. Él se enteró de ello esa misma mañana porque lo leyó en el periódico El Universal. En su relato, cuenta que había como 100 soldados, guardias presidenciales y mucha gente haciendo valla desde Insurgentes hasta el Monumento a la Revolución. En dicho recorrido, el entonces presidente, pasaría por el Hemiciclo a Juárez y el Monumento a la Revolución. En éste último sitio, Carlos Castañeda se apostaría para esperar el paso de Díaz Ordaz. Llevaba consigo un pequeño maletín de plástico en donde guardaba una pistola Luger calibre 38, la cual adquirió por 900 pesos con los ahorros de todo un año. En el maletín también se le encontró un documento o manifiesto de 6 hojas. Curiosamente, al salir de su departamento, Castañeda depositó en el buzón del correo, un "manifiesto" que contenía lo que ha su juicio, eran las razones para cometer aquel asesinato.  


Carlos Castañeda, un hombre con 79 kilos y 1.66 metros, se vio imposibilitado para quedarse en el Monumento a la Revolución debido a la excesiva cantidad de gente, lo cual le impedía tener una posición privilegiada como él había planeado, por que optó por colocarse en otro sitio: la esquina de Insurgentes y Gómez Farías. Cerca del mediodía, alrededor de las 11:45 de la mañana, cuando se acercaba lentamente un auto que él pensó que era en el que viajaba el presidente, y atrás de él, quizá toda su comitiva, se preparó. En aquel instante, Carlos Castañeda sintió subir la adrenalina, pues el auto iba acercándose cada vez mas. Se estaba haciendo realidad la oportunidad tan anhelada. Cuando el auto ya estaba frente a él, quizá sólo 8 metros le separaban de su objetivo, Carlos sabía que ese sería el momento –su momento- o nunca más podría volverle a tenerlo tan cerca. Dentro de su maletín accionó el arma y disparó su Luger contra el auto en el que Carlos Castañeda pensó que viajaba el presidente Díaz Ordaz. Se equivoco: en el auto contra el que disparó, viajaba el secretario de la Defensa, el general Marcelino García Barragán. El disparo pegó en la carrocería del automóvil y se incrustó en él; consciente de ello, Castañeda reaccionó inmediatamente y trató infructuosamente de volver a disparar, sin embargo, el arma se atascó. No había más que hacer, la pistola quedó encasquillada. Con desesperación, nuevamente intentó accionar el arma pero no ocurrió nada. Ante el hecho intentó huir desesperadamente, pero finalmente fue alcanzado por elementos del estado mayor presidencial. En un instante se encontró contra el piso y en pocos segundos ya lo habían “echado” dentro de un auto. En el interior, con el auto andando, comenzó el interrogatorio: ¿Por qué trataste de matarlo? ¿Quién te mandó? ¿Para quién trabajas? Él sólo respondía por inercia ante la golpiza que le estaban propinando, aduciendo que sus razones tenían que ver con la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco, que nadie lo había enviado y que era católico. Inmediatamente después de ser detenido, el Estado Mayor Presidencial lo paseo por tres lugares, primero en la Casa Museo de Venustiano Carranza, en la calle de Río Lerma, en la colonia Juárez, después fueron a la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y finalmente al Campo Militar Número 1, en todo los sitios fue torturado.

Carlos Castañeda relata: ''El comandante Nazar Haro hizo que me bajaran los pantalones y con un cordón de hilo de cáñamo me amarró los testículos y me dio un jalón muy fuerte; me dijo que rezara el credo, así, hincado ( ...). Como no demostré miedo no me hicieron nada más (...) Dijeron: 'no le tiembla la voz, está muy bien aleccionado', declaró Carlos Castañeda de la Fuente al periodista de la Jornada Gustavo Castillo García.
                                                                              El elegido de Dios

En otra entrevista que realizó el periodista Eduardo Monteverde, la cual incluye en su relato "Yo intenté matar al Presidente", que fue publicada en el libro Lo peor del horror, relata Carlos Castañeda lo siguiente:

“Primero me llevaron a la Federal de Seguridad, a unas cuadras en la misma plaza. Me preguntaron ‘¿Quién te pagó, mandó u ordenó?’ Nadie, les contesté. Luego me tuvieron diez días en el Campo Militar Número 1. Fue cuando me dijeron que cómo quería morir, si quemado o fusilado. Les respondí que en el paredón, como un último deseo. Me dijeron que me agachara, me pusieron una pistola en la cabeza y les dije que eso no era fusilar. No me temblaba ni la voz ni el pulso”.

Castañeda relata que primero estuvo recluido durante tres años en una cárcel especial de la secretaría de gobernación (en aquellos años Luis Echeverría ya era presidente), durante este lapso, cuentan algunos ex empleados del hospital psiquiátrico (ahora conocido como La Castañeda), comenzaron los trabajos en el Samuel Rodríguez Moreno. En un principio se dijo que se trataba de un anexo especial para pacientes especiales del nosocomio. Transcurridos los tres años, al parecer Carlos Castañeda fue trasladado en estado inconsciente a su nueva morada: el pabellón 5. En ella, se acostumbró – o resignó- a la soledad. Sin embargo, para sorpresa suya, en julio de 1976 llegó al bunker, para compartirlo con él, un hombre un poco mayor de edad que él apodado “La Tora”. tiempo después se enteró quién era la Tora. Era de los reclusos que se trasladaron a diversos centros después del cierre del Palacio Negro (Lecumberri). Según algunos médicos, este sitio era conocido como “la granja” del Rodríguez Moreno y era un sitio hermético para un loco desquiciado, asesino en serie y completamente trastornado como él. Cuentan que cuando la Tora andaba suelto en Lecumberri, todos los presos (más de 3000) protestaban por su alto grado de agresividad. Sin embrago, la Tora murió en ése sitio en 1993. A pesar de que las autoridades estaban conscientes de todo lo anterior, a Carlos Castañeda le tocó compartir el lugar con éste personaje que cargaba con más de cien homicidios.


                                                                  (Pabellón 5 del Rodríguez Moreno)


Por otro lado, existe otra versión de su reclusión, y apunta que Carlos Castañeda ingresó el 15 de julio de 1970 al hospital psiquiátrico campestre "Doctor Samuel Ramírez Moreno" acusado de "tentativa de homicidio" y en una primera etapa pasó dos mil 500 días en un cuarto de dos por dos metros en el "Pabellón 5", espacio creado exclusivamente para pacientes que se encontraban bajo resguardo federal.

En un relato que Castañeda confesó a Monteverde dijo: “Realmente fue en el búnker donde me di cuenta que era profeta. En esa tumba recordé el Apocalipsis, capítulo XXI, versículos 1 al 5, donde habla de los 144 mil elegidos y elegidas del Dios santísimo. Me dije que era yo de ellos, aunque sé que no soy Dios, pero hablo por su boca”.

El expediente clínico de Castañeda era único por el conjunto de condiciones expuestan en él: cuadro psicótico crónico, esquizofrenia, ideas delirantes del tipo crónico y religioso. Además de creerse profeta, el enfermo aseguraba que era asexual y condenaba la masturbación, aunque cuando salió del búnker, dicen que mantuvo relaciones sexuales con muchos internos.

                                                               También al profeta le tocó ser cobaya

La situación de este personaje que casi se vuelve ídolo de muchos que detestaban a Díaz Ordaz, la relata el escritor Fabrizio Mejía Madrid en su libro Salida de Emergencia. En un pasaje titulado "Un hombre borrado", el cual se relata en primera persona, como el receptor de los experimentos con psilocibina y fenciclidina a los que fue sometido Castañeda:

“En febrero de 1971 me pusieron esa inyección. Sentía torcidos los nervios de los pies y la mandíbula. Sentía desesperación, tenía miedo, lloraba. Ocho horas duró el efecto. Me dieron medio “Artane” porque me quitaba la ropa y me retorcía en una cobija en el suelo. En cuatro horas me tranquilicé, pero después me sentí otra vez desesperado, con miedo. El efecto me rebotó como durante un mes, pero iba disminuyendo lo que sentía”.

“Oigo voces cuando no tomo los medicamentos. Casi nunca hay y cuando hay los tiro a escondidas. Se dan cuenta y me los dan a la fuerza como hace rato. Parece que gozan. Son una mortaja para el profeta”.

Además de su historial clínico, en su expediente se encontraron dibujos pornográficos que enviaba a Televisa, dirigidas a Gloria Trevi y Alejandra Guzmán: “Yo, Carlos Francisco, te amo; ven Alejandra Guzmán. María Magdalena levanta tu mano, enséñame”.

Tras ocho años de continuos interrogatorios, en 1978, las autoridades quedaron convencidas de que Castañeda actuó por cuenta propia, absolutamente solo, no había una camarilla detrás de él para asesinar al presidente, o complot alguno que perseguir. Tras pasar muchísimos años encerrado en el mismo sitio, las autoridades del psiquiátrico optaron por sacarle de “la granja”. Ya no estuvo en aquella caja fuerte, pero siguió recluido en el mismo hospital. Fue en el año de 1992, que la Comisión de Derechos Humanos se percató de que no había o existía ningún proceso legal contra Castañeda, gracias a la actuación de la pasante en Derecho Norma Ibáñez, Carlos Castañeda logró su libertad. Un año después, la Secretaría de Gobernación borró todo su expediente. También se destruyó el búnker. Algo que es curioso de destacar, es que la misma abogada Ibáñez, es la que le volvió  a encontrar pidiendo limosna cerca de su lugar de trabajo.


                                                                    (Carlos Castañeda en la actualidad)

Sin más que hacer con él, salió libre el 23 de diciembre de 1993. Al día siguiente pasó la Navidad con su hermano. Después de unos días, se fue de la casa sin despedirse. Nunca más se volvió a saber nada de él, hasta hace pocos años, el 2004 para ser exactos. Ahora que ha sido rescatada su historia en el documental El paciente interno, dirigida por Alejandro Solar, su vida vuelve a ser tema de interés.

 Fuentes: La Jornada, Gustavo Castillo García, Alejandro Solar, Juan Soto Ramírez, "Locura y delito, los imputables" de Sergio García Ramírez. 

lunes, 7 de octubre de 2013

El taco: una delicia tóxica para paladares muy rudos





El taco: un delicia toxica para paladares rudos

Es un deber del alma chilanga realizar el tour por las taquerías más emblemáticas de la ciudad de los palacios: el DF. Muchos expertos juran que en la ciudad de México están los templos más representativos dedicados al culto del taco, aunque  muchos o alguno que otro tercie, que el paisa de la esquina de la cantera (calle) se la ejecuta y rifa mejor, o el clásico slogan taquero “Los de mi paisa están en talla”

Cuando el tema de los tacos sale o salta a relucir, casi cualquier mexicano contesta “Es que no has probado los del paisa fulano o mengano o perengano de tal…” Escribir la historia de las taquerías en México sería digno de una agotadora serie de volúmenes con cientos de páginas conteniendo la descripción de muchas taquerías extintas, así como de tacos que ya son objeto de museo o que están en peligro de extinción, amen de las taquerías que están en boga.

Según la definición de Wikipedia: Los tacos son un platillo de origen mexicano que consiste en una tortilla enrollada (generalmente de maíz, aunque en el norte de México se emplean también las de harina de trigo) que puede contener, de manera opcional, algún aliño dentro de ella.

Una de las figuras más importantes en el arte del taco, casi venerada, es el taquero que ha sido bautizado cotidianamente con el mote o sobrenombre de “paisa”.  Este personaje ha sido poseedor a lo largo del tiempo, de la más alta de las estimas, además de muchas veces ser el motor que ha originado los cambios o “addendum” al idioma, por su participación en las constantes modificaciones que ha propiciado su preciado arte. “Paisita, dame 6 tacones de lengua con arta (mucha) mecha (salsa)” o el clásico “paisa, échame 2 de ojo, 1 de nenepil, 2 de picos (cachete) y 1 de buche”. También en alguna época se solía escuchar al crudo (con resaca) comensal decir “Paisa, saca un alma del purgatorio (la cruda), ponme 4 de suadero con copia (doble tortilla) y un cacho (porción) de llorarás (salsa muy picante)”. Recuerdo en sus baños, a muchos aficionados a la insana ingesta de tacos cargados de salsa muy picosa decir para sus adentros o a grito pelado: ¡Pinche paisa...te pasaste de culero! O también se les podía ver sentaditos en su water con ojos saltones, o en casos excepcionales con una lagrimita correr en su mejilla (por el esfuerzo), dadas las circunstancias ocasionadas por la extrema salsa. Algunos adeptos al taco con salsa brava, los pude llegar a ver haciendo “cochecitos” a lo largo del pasillo, o tocando (o mejor dicho rompiendo) la puerta a causa de la emergencia –difícilmente atendida en el 911- con gritos desaforados y esgrimiendo la frase “APURATE”; en otras ocasiones también uno podía escuchar desde el otro lado del baño, a alguna víctima del holocausto taqueril gritando: Abre la puerta que me estoy cagando y no es de risa… 

Los tiliches del maestro taquero…

Todo maestro taquero que se jacte de poseer los conocimientos milenarios acerca de la preparación del arte del taco, deberá de tener consigo siempre los tiliches de todo gran “illuminati” de la tortilla enrollada.

El tronco para picar las carnes, deberá de estar hecho con madera de encino. El proceso para su “curación” o preparación consta de varios pasos: lijar la superficie del tronco, lavarlo con agua y jabón muy bien, para después pasar al engrasado y untado con manteca de cerdo, a lo que le seguirá otra lavada más con agua y jabón. Una vez terminada la limpieza de los residuos de la enjabonada, se le pondrá aceite vegetal y limón al tronco, para dejarle secar algunos días. Luego de comprobar que el tronco esta seco, se vuelve a la lavada con agua y jabón. De nuevo limón y la primera “picada” con una cebolla que se deja sobre la parte superior del tronco durante algunas horas. Después de la picada, se vuelve a lavar y listo el primer implemento del maestro taquero.

Otro tiliche de uso cotidiano para el buen maestro taquero es el hachuela o cuchillo taquero, el cual deberá de contar con un buen peso y filo para el perfecto balance y ataque al trozo de carne. Las hachuelas hechas por los maestros forjadores de Sahuayo Michoacán son las mejores, a pesar de lo que digan las otras voces acerca de las bondades del instrumental chino. Las medidas “oficiales” de este implemento van de los 26 a los 35 cm y unas 4 pulgadas de alto.

El molcajete deberá estar fabricado en piedra volcánica negra y curado con ajos y cebolla para su primera “molienda”, y con chiles verdes en la segunda para después lavarse muy bien y quedar listo para recibir su primera salsa. Hay que obviar que las y los flojos usarán licuadora, que NO ofrece la misma textura y resultado.

Otros elementos para la preparación y degustación del taco son el salero, el porta palillos, el metate, el trasto con verduras (cilantro, cebollas, rábanos, pápalo, etc.), los limones, el aguacate, por supuesto que no puede faltar el comal de taquero, el cual deberá ser cóncavo y convexo, los “chescos” (refrescos o tepache). Otro elemento necesario que hace lucir “ad hoc” a una buena taquería es la figura del perro pedinche, a la cual puede sumársele la presencia de un típico teporocho y una buena colmena de moscas revoloteándole al gourmet y exigiendo su tajada. Otro elemento de una buena taquería es el foco a medio cubrir con el papel de estraza. Otra manera de descubrir o comprobar que estamos ante una buena taquería, es cuando el comensal empieza a pedir tacos por hora en lugar de unidades.

Hace unos 40 años, el taco era un tentempié reservado sólo a las clases más pobres de México, sin embargo, con el correr de los años, las taquerías comenzaron a ser objeto de culto de aquellas clases populares que lograron escalar o remontar económicamente el estrato social del que provenían. Más tarde, las taquerías empezaron a inundar los locales de la glorieta de Vertiz, otro tanto se empezaron a ver en las colonias Roma, Narvarte, del Valle, etc., hasta llegar a los lugares mas chics de la ciudad de México. Muchos factores tuvieron que ver para que este proceso diera como resultado su aceptación entre las clases más nice o sashis, pero definitivamente la que más peso tuvo fue la asociada a la cruda o resaca de los niños fresas, o el hambre feroz desatada tras una tremenda “pedafernalia”. En esta promoción del taco a otras esferas, es innegable la aportación inicial del taco de pastor con piña, por ser más light a la vista de las niñas o chavos fresotas. Tras este hecho, podemos deducir que la incorporación de otro tipo de tacos a la “buchaca” de la high society, fue más fácil. El taco en su expansiva historia ha sido objeto de innumerables mutaciones. Sin duda, estos cambios han hecho que el taco trascienda todos los estratos sociales, aunque sean de nana, buche o cualquier otra sustancia tóxica a los ojos o al fino olfato de catadores refinados y educados bajo el manto de “papis” con mucha pasta, pipa o guante.

El taco es un ícono de la cultura ancestral mexicana, quizá podría hasta declararse patrimonio de la humanidad. Es innegable que la taquiza posee cualidades propias que le hacen merecedora de la más alta gama del colesterol y los triglicéridos. Comer tacos en cualquier lugar no es lo más saludable, y sólo es equiparable a jugar ruleta rusa con 5 balas en el cilindro. También es notorio el castigo del que se hacen acreedores los que intentan tragar tacos en cualquier sitio, por más bonito o limpio que este parezca, la venganza de Moctezuma no perdona a ningún sistema digestivo por más rudo que este sea. Se recomienda ser muy cauto para no caer en la desgracia del sentón, el cual ocasiona serios trastornos con sus referidas crisis colmadas de evacuaciones, carreras para no salpicar o recubrir el piso que nos lleva al baño, las consabidas disonancias que emergen desde lo más hondo del recto, hasta los gritos más desaforados causados por el dolor o ardor resultado de sus salsas, y, no menos importante, la constante mención del “Dios mío, porque me has abandonado…”

Muchos expertos en la degustación del tacón nos refieren que, para que un taco sea bueno necesita contar con la santísima trinidad: buena tortilla, buen relleno y excelente salsa.
Hace algunas décadas, sabemos que la cocina era un espacio únicamente matriarcal, y hay de aquel que osará atreverse a meter mano en algún guiso. Cuentan que los mexicanos nacemos con un taco bajo el brazo o de plano en la boca. Desde que somos pequeños, nuestras madres nos han hecho un rollito de taco con una tortilla y sal. Otro tanto les tocó una tortilla con sólo salsa.

Los tacos los podemos encontrar en varias presentaciones o rellenos: tacos asados, fritos, al pastor, al vapor, las famosas flautas hasta el cuestionable burrito gringo. Algunos especímenes, ya están al borde de la extinción, como por ejemplo el verdadero taco de nenepil, el de criadillas o los de machitos.

De acuerdo a varios investigadores, se comenta que la primera taquiza (comida colectiva que consiste en comer tacos) de la que se tiene conocimiento, fue documentada por Bernal Díaz del Castillo, en su crónica, "Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España", realizada por Hernán Cortés, en Coyoacán para sus capitanes.

Taquerías de los años 70s...

Taquería el Toro

Los tacos del Toro existieron en José T. Cuellar esquina con 5 de febrero.

Su especialidad: Suadero, tripa y longaniza con altos grados de toxicidad. Sus salsas podían desatar altos grados de religiosidad al invocar a Dios en la primera visita al baño o en el primer sitio donde se desencadenara un siniestro altamente escatológico.

Era una taquería de espacio reducido, a unos pasos del puesto de revistas usadas frecuentada por los fanáticos del soft porn. Su sabor era extremadamente fuerte, con tortillas pequeñas. El taquero que atendía en este sitio era llamado el Mil sombras por la eficacia de su pócima al día siguiente. Había de todo tipo de comensales en su taquería. En no pocas ocasiones fui testigo del “asalto” a panza armada en la visita de depredadores dignos del record Guinness. No era para menos, sus tacos eran adictivos y su salsa cumplía con todas las especificaciones de un “guru” del taco. En ocasiones se podían acompañar los tacos con un rico tepache. Ahora en su lugar sólo quedó la tintorería.

Taquería Chabelo

Su especialidad: Las carnitas de cerdo y el chicharrón con salsas solo para duros de enchilar equipados con sistemas de escape (intestinos) para trabajos muy pesados.

Los tacos de Chabelo llegaron a ser punto de referencia y reunión. Estaban ubicados en Ferrocarril de Cintura y contaban con un amplio lugar para degustar sus manjares. Sus salsas eran verde (muy picosa) y roja (sin progenitora y con antecedentes penales). La tortilla era grande y todavía de maíz artesanal. Por regla, cuando uno salía de la taquería y miraba su propia lengua, parecía que uno había comido –o lamido- 10 paletas de grosella. Después de “ejecutar el numerito” de probar sus salsas, uno se quedaba con la sensación de anestesia en los labios y con una lengua de color rojo-nalga de papión o beduino. El precio del “morning after” a través de la ciencia escatológica, muchos lo recordaran toda la vida. Quien probó los tacos y las salsas de Chabelo, saben lo que es “propulsión a chorro” y, las flatulencias derivadas de éste valeroso acto, hacen ver a los gases de un hipopótamo, como un simple “pum” de bebé.  

Taquería Rosita Alvírez

Su especialidad: los tacones campechanos y costeños. Sus salsas molcajeteadas son exclusivamente para traseros “Todo terreno” y que no requieran de hielo para untarse en la terminación del colon a la hora de la hora…

Esta taquería que data del año de 1946, ha sido un lugar de reunión o visita de muchos famosos. Este expendio no tiene la malinchista reputación del Taco Bell quizás por estar localizado en una zona más “asalariada” o marginal (como dice la filosofa Laura Bozzo). Enclavada en la colonia Portales, esta taquería ha sido a lo largo de 67 años, el panacea de muchos crudos, o uno que otro visitante en plena gira etílica. Siempre se recuerda la calle de Alhambra en Portales por los tacos de la Rosita. Su picosas salsas nos llevan evocan la clásica frase del patito de hule: Recuérdame…

Taquería Beto

Su especialidad: Los campechanos con muchos despojos tóxicos. Su salsa puede hacerles incurrir en el pecaminoso y bajo mundo de la lengua entumecida y roja, con carreritas ocasionales al inodoro.

La taquería Beto es una verdadera joya de la gastronomía criminal. No existe un comensal profesional del bajo mundo que no haya probado los tacos asesinos de este sitio enclavado en la Narvarte. El doctor House del Taco, Don Beto, tiene más de 30 años certificando médicamente la resistencia de muchos estómagos del país, a través de sus tacos de suadero, longaniza y chicharrón, con el esmero de un investigador en pruebas de resistencia, Don Beto se erguido por encima de muchos contrincantes. Sus tacos, están preparados y curados con las sobras que se entremezclan en el fondo del cazo, por lo cual, no pocas veces el proceso parece un simulacro de PEMEX. Tras la extracción del “crudo”, Don Beto sólo agrega a su elixir, los materiales consumibles para lograr sus excelsas creaciones. La salsa bien podría ser denominada o contener la leyenda “Para uso exclusivo del ejército.

Taquería El Borrego Viudo

Su especialidad: La taquiza de pastor, suadero y cabeza. Salsas para intestinos aventureros…

Fundada en plena crisis estudiantil de 1968, esta meca del taco, es un lugar obligado para visitar en Revolución, esquina Viaducto. Cuando se habla de tacos, se hace imperante la mención del Borrego Viudo. En este sitio, se puede contemplar a más meseros que en una marcha del CNTE y no es para menos, los comensales abarrotan el lugar en horas de comida, cena o parranda. En las noches puede apreciarse a muchos amantes del taco o en estado inconveniente por este lugar, lo que casi podría parecernos una reunión plenaria de Alcohólicos Anónimos. Cuenta con un estacionamiento muy amplio y sus salsas son de esas que nos dicen: Pruebe bajo su propio riesgo…

Taquería el Paisa

Su especialidad: el pastor y la pierna. Sus salsas son equiparables a las sustancias usadas por el “pozolero” para deshacer cuerpos. El Paisa es un ícono de la comunidad sado-masoquista por la contundencia de sus ultra picosas salsas, además de los daños directos y colaterales que propina al sistema digestivo…

El Paisa es visible desde la Luna dadas las características del tamaño de su mega trompo, no sé cuántos kilos coloca en él, pero a mucha gente le da la impresión de asemejarse a una res en canal. Esta taquería ubicada en Coruña abrió sus puertas en el año de 1962. Sus tacos son reconocidos por todos los amantes del taco underground, y según cuenta la leyenda urbana, estos tacos son el examen final de todos los traga-fuegos que se apostan en las esquinas de la ciudad. Su salsa es materia prima del pozolero (conocido criminal) y dadas sus características, un buen cúmulo de médicos la recomiendan ampliamente para matar cualquier intruso intestinal, aunque sus consecuencias son parecidas a las de una gran exposición a radiaciones de alto poder. La mezcla contenida en su salsa, bien podría caer en el rango de armas químicas o de destrucción masiva.

El Paisa es ampliamente conocido por sus tortas (sin albur) de pastor y pierna,  además el Paisa es un maestro sin contrincante en el arte de recrear esculturas gigantes del juguete mexicano por excelencia: El trompo. Su trompo es el único que añade cebolla entre capa y capa de carne. Otro plus del Paisa es que nunca cierra y a cualquier hora se pueden deleitar los amantes del masoquismo, ya que el Paisa es un sádico sin remedio. Si el marques de Sade viviera, sin duda sería comensal del Paisa. No en vano el Paisa ha sido secuestrado (dado el tamaño inmenso de sus trompos), la cantidad de carne que vende casi lo ha catapultado para obtener un puesto en el Forbes.

Taquería el Pastorcito

Su especialidad: el suadero, cabeza, alambre y pastor. Las salsas de este establecimiento son una invitación conmovedora a sus parroquianos para que lo piensen 2 veces antes de verse involucrados en un estado de ansiedad por colitis. 
Esta taquería fundada en 1986, esta ubicada en Lorenzo Boturini y cuenta entre sus comensales a mucha gente del Jet Set o la farándula. El sitio esta sitiado de manera constante, no cabe la menor duda que su dueño, Don Ray (no el mata-bichos), se ha esmerado en el éxito del lugar. Esta taquería es ortodoxa en la preparación de sus tacos y en la exposición de sus salsa. Dotada de molcajetes gigantes, uno puede atascarse hasta la médula de sus demoledores tacos y de sus temibles salsas. Una experiencia única en el arte de sobrevivir, la ingesta de sus tacos, debería de ser objeto de un estudio y pruebas de las estrellas de Discovery Channel. Para meterle a sus tacos y salsas es necesario o un requisito indispensable haber pasado con un mínimo de 9.5 la materia del mago traga vidrios. El after a nivel colon es indiscutiblemente conmovedor. Uno realmente se apiada de sus víctimas hechas un mar de llanto y gemidos indescriptibles o temibles según sea el caso.

Tacos Copacabana

Su especialidad: bistec, suadero, tripa, longaniza y pastor. Las salsas de este sitio merecen estar en las mejores cadenas farmacéuticas del país dadas sus reacciones primarias y secubndarias. No en vano muchos médicos las recetan para los “apretaditos” (estreñimiento)

En los años 70s este templo del taco era un puesto muy pequeño (como casa del señor Kent) a un lado del cine Copacabana y Brasil. Aunque esta sala de cine desapareció la taquería sigue allí, llegando a extender sus tentáculos a lo que fuera la sala del cine. Sus tacos son un tesoro muy preciado de las prófugas de Botero y los galanes del Lost Weight. Sus jugosas carnes todavía respetan los estándares de la clase fresa. Su salsa de cacahuate es un clásico y un excelente laxante para aromatizar los vagones del metro y hacer las delicias de los compañeros de viaje. Definitivamente el buqué que queda en la boca es para una escena de beso telenovelezco o dar respiración boca a boca…

Taquería el Villamelón

Su especialidad: cecina, chicharrón, longaniza, el campechano y costeño. Si ya probaste de todo y sin medida (como José José) en las sex shop, prueba la salsa del Villamelón, y seguro que te alcanza el punto G (de GEMIDO).

Una taquería con una historia de 49 años, ubicada en Tintoretto muy cerca de la Plaza de Toros México. Este sitio se distingue por consentir a comensales en estado crítico de cruda fantasmal. La variedad de tacos, ofrece a sus gourmets, la posibilidad de otorgarle “cuerpo” a sus vomitadas. Y como reza el dicho: Más vale vomitar cuadritos que tirar calditos…Sus salsas ofrecen una aventura ruda en la que más vale estar preparados con pampers para evitar cualquier penoso contratiempo que sellé el pantalón en la parte trasera o asemeje un Levis 501B (bicolor).

Taquería Manolo

Su especialidad: pastor y bistec con tocino. El cacahuate es un buen laxante, pero en salsa y con una buena dosis de chiles, es un mejor remedio que el Drano destapa caños. Si tienes problemas de “cerrazón” con estas salsas lograrás una buena dilatación sin contracciones…

Enclavados en la colonia del Valle, los tacos Manolo ofrecen sus famosos tacos de bistec con tocino bajo la denominación de “Tacos Manolo”. También ofrecen tacos al pastor de buena calidad. Sus salsas de cacahuate y roja, son de buen cuño y no contienen tanto picante, pues son menores a los 400,000 unidades en la escala scotsville. Sin embargo, no hay que confiarse porque en una de esas nos llevamos la sorpresa o la cargamos que es peor aun…

Taquería El Califa de León

Su súper especialidad: Bistec y costilla. Debido a el chile de árbol que utiliza en sus salsas, no estaría demás colocarle una “calaverita” como signo de advertencia para los parroquianos que gustan de esta mezcla sin contrincantes. 

Una taquería con una tradición de 47 años y un poderoso record de “Tigres de Santa Julia” ubicada en la Rivera de San Cosme, este Olimpo del taco ofrece sus especiales de bistec y costilla, preparados “a la sal y manteca”. Las tortillas son preparadas a mano son casi una recreación museográfica del México de ayer. Sus salsas son hechas de chile de árbol, pasilla y guajillo (suficiente para que Justin Bieber deje de cantar) servidas del molcajete. Con la salsa de chile de árbol hay que andarse con cuidado, porque en una cucharada de más, puede ocasionar todo un mapa en las sabanas cual fotografía de emulsión, además del anuncio de tormenta con sonido envolvente…

Taquería el Huequito

La especialidad del huequito es el pastor. Su guacamole y su salsa roja son hechas para el deleite familiar. No contienen picante en exceso, por lo cual si buscas una salsa de esas que te hagan pedalear, este no es lugar para ello.

El huequito tiene una larga historia que se remonta al año de 1959 y parte del exterior de la vinatería la Europea. Se encuentra ubicada en el mero centro en la calle de Ayuntamiento.

Taquería Charly

La especialidad de la casa: el suadero y de cabeza, con salsas de chile de árbol con mucha furia y la suficiente potencia como para dejarle floreada la estría mayor.

Los tacos de suadero de Charly son los más galardonados entre todos los del mundo del suadero. Se puede ver entre los parroquianos a gente famosa degustar los tacones de Charly. Uno puede pedir tacos de lengua, sesos o cabeza. El cachete es una de sus especialidades. Este templo de la taquiza obtiene su materia prima directamente y sin escalas desde la Merced. Se encuentra enclavado en Tlalpan Sur, exactamente en San Fernando, esquina con Toriello Guerra. Este sitio se fundó en 1975 bajo el sello de serios maestros taqueros. Sus salsas son entes de respeto que han cobrado una que otra víctima.

Taquería el Chupacabras

La especialidad del consultorio es el Chupas, la cecina y el chorizo. Sus salsas contienen el punto exacto de picor y una buena textura (estilo molcajete), además de contar con salsa de cacahuate y chile habanero del más puro estilo del Recuérdame…

Esta taquería situada en Río Churubusco, se hizo famosa desde la década de los 80s. Sus tacos incluyen una variedad de ingredientes muy notable, pero su éxito es el taco conformado por bistec, cecina y chorizo, un verdadero campechano. Es muy frecuente encontrarse en este sitio a muchos famosos de la farándula y la faramalla. Los asistentes a la cineteca, casi por regla hacen una visita antes o después de las funciones de cine. Su sabor es único y de plus cuenta con todo un arsenal de complementos para acompañar sus tacos.

Taquería el Califa

La especialidad : el taco gaona, los de pastor o las costillas. Salsa bien hecha y comestible al 100%

Las opiniones de esta taquería están muy divididas. Por un lado hay clientes que se dicen maravillados por los tacos y el ambiente de este lugar, el cual tiene música que trata de generar una atmosfera que va de la mano con la hiperrealidad del american way, y por el otro lado hay gente que se dice defraudada por los minúsculos tacos (cual botana), la excesiva grasa de los mismos, además de su excesivo precio. Se encuentra ubicado en la colonia Condesa y cuenta con servicio a domicilio. Quizá lo único en lo que concuerdan todos en sus salsas, que van desde la verde, la de chipotle, hasta la de tamarindo y pasilla muy espesa.

Taquería La Susy

Su especialidad los de bistec, suadero, pastor y cabeza. Las salsas son a base de chile morita, de árbol y guajillo. 

Cual templo de marajá, la Susy esta custodiada por tres trompos de pastor tamaño Galápagos. En esta taquería se pueden comer tacos de costilla, cabeza, suadero y pastor muy bien condimentados. Sus carnes son frescas y jugosas. Enclavada en la colonia Tepeyac Insurgentes, la Susy es digna heredera de la Taquería la Estrella. Sus salsas hechas de chiles morita, chipotle y de árbol, son la estocada final que hace el juego perfecto con el colesterol y los triglicéridos. Definitivamente NO es un lugar para llegar del brazo de la Xum (amante) porque es un sitio de ambiente más bien familiar, donde se te puede aparecer cualquier vecino o compañero de trabajo y delatar tus fechorías a tu media naranja.

Bueno, pues la lista sería interminable si anexamos los que faltan, que no son pocos, por el contrario, faltan mencionar las flautas o tacos dorados, y otro tanto más de especialidades toxicas del apetecer mexicano. Pero al menos este es un pequeño panorama del taco mexicano. No quisiera terminar sin mencionar las flautas que existieron en José T. Cuellar y Vicente Beristain. El hombre que atendía este sitio, a diario se le veía preparar muchísimas flautas que acompañaba de lechuga, cebolla, jitomate, crema, queso y salsa. Para mi sin duda era la mejor taquería de tacos fritos de la ciudad. Quizá la presentación del sitio no era de lujo, pero el sabor de sus tacos era único y para mi gusto sin contrincantes. El sitio estaba provisto de bancas dobles pintadas con pintura verde de aceite y poseía una vitrina muy larga en donde colocaba toda su merca. El tipo era una persona delgada y de rostro adusto, pero sin rival en su especialidad. Para los que gustamos de salsas muy picantes, él siempre preparaba un poco de TNT verde para nosotros, que sin faltar a la verdad, era bastante picosa pero excelente. 

Fuentes: wikipedia, La Enciclopedia del Taco, Archivo General de la Nación y el Gourmet Mexicano. 

domingo, 29 de septiembre de 2013

Que pase el desgraciado!






Que pase el desgraciado…


Al iniciar la década de los años 70s, yo aún era un niño aprendiz de puberto. La gente –gentes para muchos- para “pluralizar” lo ya plural, todavía recibía las “cargas” (o descargas) culturales de la radio. La transfusión cultural iniciaba con la radio. En esos años convulsos por el golpe de estado en Chile, los militares en Argentina, los tupamaros en Uruguay, la liga 23 de septiembre en México, la radio comenzaba una captación diferente de adeptos en la señal de FM (frecuencia modulada), porque la mayoría de esos receptores, sólo tenían la señal de frecuencia de amplitud modulada (AM). Estaciones las había y muchas. Los gustos variopintos no se veían defraudados con la programación, realmente existía de todo, desde la “Rancherita del cuadrante”, el “Hombre bomba”, 620 la música que llegó para quedarse, Radio Educación, la Pantera, Radio Hits, Radio Capital, pasando por los consabidos programas de deportes, de consejos, radio-novelas, etc. La gama en gustos o sustos era interminable y apabullante para cualquier puberto de mi edad. Sin embargo, lo más peligroso del asunto ante tanta hojarasca arbitraria, era quedar enganchado por alguna estación de pésimo contenido o de mala nota, con sus respectivas replicadoras en cada rockola desde los lugares más chics, hasta las llamadas casas de cambio en Sullivan (carnal). 

Por esos años, la televisión (aún de bulbos y en blanco y negro), ya estaba mas que dominada por la mamá o progenitora de Televisa: Televicentro. Cuando uno giraba la perilla para  sintonizar alguno de sus canales, uno se daba cuenta que existía otro México que predominada por aquellos años, ése país que nos llevaría a la hiperrealidad. En la barra de televicentro se podía acceder a la única verdad noticiosa del país, la cual se esparcía desde su noticiero “24 horas” con su conductor Jacobo Zabludovsky; los niños ya eran blanco de las fechorías de Chabelo. Este personaje (o medida de tiempo) ya existía y podría resumirse en algo así como: “En el principio era el Chabelo, y el Chabelo era con Televisa, y el Verbo era Chabelo…”Este personaje inmortal (cual secuoya) que ha transitado a lo largo de casi dos Siglos, prácticamente brinco de los elencos “B” a la programación estelar. Sus incursiones al lado de la joven conductora Janette anunciando el jarabe Hemostil, datan de mediados de los sesentas. Su programa matutino basado en el clásico ”pasa a que te humille” fue un éxito inmediato. 

Los tele dramas estaban en su época de oro: Saby Kamalich, Ricardo Blume, Fanny Cano y toda una pléyade de estrellas del drama del esquite, la filosofía del lavadero y la apología del chantaje, eran el apostolado de muchas señoras teñidas de güeras cual pila Duracel, amen de las "acuosas" conversaciones que sostenían acerca de sus míseras vidas en los lavaderos o pasillos con sus amigas. Los hombres no se quedaban atrás y también buscaban vestir, caminar, gesticular y hasta hablar como lo hacían los galanes de las tele novelas, que en un caso insólito, portaban nombres tomados de alguna pila bautismal de rancio pedigrí, que al parecer buscaban superar su estrato social. Aquellos galanes eran el hazmerreír de los verdaderos actores. Sus diálogos eran la suma de pésimo + malo. La impostación de sus voces era caricaturesca y chusca. 

Las entrevistas en los programas de variedades, son un seguro antecedente de los reality shows que infectan la actualidad. También la prosapia actoril de esas épocas, tuvo su alto grado de infección con la descendencia de Julissa, Angélica María, Christian Castro, etc. Por esos años empezó la epidemia de grupos musicales con niños o jovencitos que pusieron a más de una madre a trabajar durísimo con sus huestes para tratar de “incrustarles” en alguna de aquellas heces fecales (grupos)  producidas por Luis del Llano (hermano de Julissa y llano de cerebro). Fue entonces cuando la radio se tornó tormentosa de sintonizar. Para colmo, la semana televisiva se estructuró de forma aberrante y tomó formas chiqueriles: Siempre en Domingo con Raúl Velasco, la barra infantil en las tardes sin faltar Cepillín, los domingos futboleros, de los cuales sólo era rescatable la descarga cronística de José Ángel Fernández y su infaltable: A todos los que quieren y aman al futbol, desde el coloso de Santa Úrsula… Sin embargo y sin desestimar la opinión de sus fans, la situación de Televisa y TV Azteca fue de mal en peor hasta alcanzar la gloria de la sima (agujero), en la alienación de un pueblo. Es en este proceso que se generan los programas denominados reality shows: La Academia, Balando por un sueño, el Big Brother, la Voz México, Pequeños gigantes, etc, los cuales tienen un padre y abuelo en común que eran: La hora de los aficionados y Juguemos a cantar. En éste último, se pudo palpar la inmundicia humana de Televisa, al negar el primer premio a un niño por ser poco agraciado y de piel morena. Dicen que todos los mexicanos tenemos un poco de Televisa en nuestro ser, y hay que resaltar que el Tigre Azcárraga se esmeró para que así fuera…

Cuando uno voltea hacía aquella épocas, nuestro ser puede darse cuanta y percibir la mega-descomposición de Televisa por increíble que parezca (o perezca). Televisa o TV Azteca nunca han apostado, o tan siquiera pensado en cambiar sus contenidos o formatos, y es aquí donde las cosas se embrutecen de manera exponencial porque llega el personaje de esta gresca: Laura Bozzo.

Laura Bozzo es una mujer –si me permiten llamarle así- que viene a ser la suma de todas las descomposiciones no sólo de Televisa o TV Azteca, ¡no señor! es la suma de la descomposición social, el fétido olor de la educación, la política y todas las heces que usted le quiera anexar. Es el tufo concentrado de los deshechos residuales de cada baño o water mexicano. Es como llevarse la mano al culo y descubrir que uno tiene ahí una caca seca, un “tamarindo” pegado entre los pelos y endurecido por el bayo de nutrientes que acumula un ser humano. Cuando uno se pone a mirar los tele dramas de Laura Bozzo y logra superar la barrera de los 5 minutos como espectador de su programa atestado, lleno, pletórico y enriquecido con heces fecales  (pura bazofia), sólo entonces se entienden los daños directos y colaterales que tienen lugar o cita en el país. Laura Bozzo es el reflejo/producto y referente de muchos mexicanos hundidos en la más ruin de las pobrezas por carecer de una oferta televisiva distinta. Seres humanos que NO tienen opción. Mexicanos que carecen de acceso a la televisión de paga, la educación, seguridad social, redes sociales o algún referente cultural distinto al de la “señorita Laura”.

Uno se pregunta ¿Acaso la televisión se transmutó en water? ¿Porqué aparece esta mierda en mi pantalla? ¿De dónde salió este esperpento con voz de macho fumador? ¿Mi televisión tiene surround con flatulencias de esa magnitud arriba de los 120 decibeles? Por más bizarro que parezca, esta “dama” controla horarios estelares (donde los niños la pueden ver y de su vulgar inteligencia beber), publicidad indiscriminada y contenidos que hacen ver al porno como una industria para bebes. Encima de todos los males que aquejan al ciudadano a diario, desde hace algunos días, la señorita Bozzo, funge como periodista, investigadora, rescatista, intelectual, retadora (ver su reto a Carmen Aristegui), broncuda, altiva, soberbia y todos los pecados capitales (con todo y colonias o comisarías). Cualquier intento escatológico anterior a ella sólo queda en un mero “pedo con caldito”. A pesar de tener tantos adeptos, también hay que reconocer y contar a cientos de miles entre sus detractores. Sin embargo, todos concuerdan en algo, pues la mayoría de los personajes nauseabundos de la historia salieron de una madre: Hitler, Stanlin, Ceausescu, “Baby Doc” Duvalier, etc., pero Laura Bozzo de seguro fue expulsada del útero y hasta de su país Perú. Sabedora de su chamba, ella caracteriza muy bien a su nefasto personaje: grita, tira manotazos, gesticula, se mueve, guiña, reta y cualquier cosa que le dé más notoriedad a su discurso (toda una estructura que dote de legitimidad su chantaje), el cual queda sellado con su rostro de gárgola sin restaurar, otra Elba Esther sin contrincante, la hija del señor Burns, Quasimodo del canal de las estrellas. El lema o frase que acuño: Que pase el desgraciado… sólo denota el grado de estupidez (o viveza) que padece. Pero…es repetido hasta el cansancio por casi todo el país, inclusive niños de kinder (o aquí en estas líneas). Sus problemas con la justicia peruana la hicieron recalar o naufragar en tierras mexicanas y Televisa le brindó el espacio (o water) adecuado para verter sus excrementos verbales, sus fluidos de coprocultivo verborréico. Ya sé que muchos dirán: si no te gusta cambia de canal ¡vaya tontería y salida fácil! No se reduce sólo a esto, se trata de ponerse en los zapatos de las personas que NO tienen otra opción por economía o lo que fuera. Sin embargo, Laura Bozzo sin medir las consecuencias, trató de sacar "raja" del problema ocasionado a la población por el paso de los huracanes que azotaron al país hace algunos días y todo le estalló en las manos. Las redes sociales comenzaron una campaña que cuestionó su conducta mezquina, y ella desde su púlpito virtual, comenzó a reprochar y retar al grado de llamarles “asalariados”, lo que ocasionó que los tuiteros le lancen el hashtag #FueraLauraBozzoDe Mexico, acto seguido, a lo anterior se sumó una petición en www.change.org para que Televisa saqué del aire  su programa. Esta petición en muy pocas horas se ha vuelto viral y ya tiene más de 130,000 firmas para que la “señorita Laura” salga del aire con todo y su tele drama. Con miles de tuiteros y facebokeros las cosas se han tornado difíciles para la hija del señor Burns. A raíz de tantos reclamos, su cuenta de twitter la declaró “callada” desde hace algunas horas, y el twitter de su pareja sentimental fue cerrado por el inclemente e incesante ataque durante 3 días sin tregua. Tal parece que como van las cosas, no parará el embate contra la urraca de Televisa. Incluso en las últimas horas se volvió tema de increíbles “memes” surgidos del imaginario mexicano.

martes, 23 de abril de 2013

Quién o quienes fueron los verdaderos autores de la matanza en la maratón de Boston


Quién o quienes fueron los verdaderos autores de los bombazos de la maratón de Boston.

Sobre el atentado en la maratón de Boston, me surgen varias dudas:

Me pregunto, cómo es que alguien con una mente aparentemente “brillante” como la del sospechoso no. 2 del atentado en la maratón de Boston (el joven estudiante ruso), no pensó en las consecuencias de sus actos, es decir, que un evento de esta magnitud sería cubierto centímetro a centímetro

1.- Había miles de celulares tomando videos o fotos de la maratón,

2.-También habían cámaras profesionales que llevaban algunos asistentes,

3.- No faltaron las cámaras de los medios de comunicación,

4.-Además, cómo se explica que alguien que supuestamente “conoce” la ciudad, no hubiese pensado en las cámaras de seguridad colocadas por el gobierno en lugares estratégicos?

5.-¿Y qué decir de las cámaras de seguridad en los edificios de gobierno, además de las que estaban colocadas en hoteles, oficinas, y tiendas?

6.-¿Alguien que ha vivido en Estados Unidos más de dos y que no esté enterado o al tanto acerca de la seguridad implementada desde el fatídico 11/9? Se me hace un cuento chino.

7.-¿Cómo se explica que los hermanos –en caso de ser los autores- no hayan medido el riesgo inevitable de los retratos hablados? ¿De la cacería que se iba a desatar después del atentado? Se me hace un acto suicida en caso de no estar protegidos por una cúpula del poder.

8.-Esa mañana hubo perros detectores de bombas en la meta y la salida. Se le decía a los presentes que era un simulacro, sin embargo, después de haber dado inicio la carrera, se esfumaron los perros. ¿Sabían algo de antemano?

9.-Las imágenes de otro tanto de gente sospechosa, son bastante comprometedoras como para hablar de un atentado fraguado en casa. Un bombazo para darle pauta a los políticos para que hablen de incrementos, un distractor en pocas palabras.

A mi me parece increíble, de hecho no me cuadra mucho de la reseña oficial. Si se analizan las imágenes, no parece muy convincente la versión que ofrece el FBI.

Esta imagen es la que conocemos: el sitio donde se colocó una de las bombas.


Y en las siguientes imágenes empiezan a aparecer los "otros" sospechosos


Un personaje con una bolsa que se "amolda" de un modo muy peculiar, el cual no fue detenido aparentemente

En esta imagen ya no tiene el bulto y son los mismos hombres platicando cerca del sitio de la detonación


Otros sospechosos

Dos hombres de alguna empresa de seguridad privada con insignias de la marina y con bultos


La insignia de sus gorras




Otro que se une a la lista
Este supuesto sospechoso con un bulto parecido al encontrado en el sitio


Otro sospechoso más



Y este quién es, corre hacia el sitio del bombazo



¿Qué paso aquí? ¿Otro bulto más?


Otro más
Otro supuesto sospechoso que habría activado la bomba con un celular



Uno más a la lista

Otro hombre más con un bulto bastante pesado
¿Dónde quedo?





Otro sospechoso más



Y para sorpresa de muchos, otro más que se une al grupo de sospechosos


Entonces, ¿las autoridades estarán actuando bajo línea?


¿Los hermanos rusos no serán chivos expiatorios o estarán vinculados a los otros?